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Pandora de noche

¿Os acordáis de la vieja luna? Era una bola redonda y de color plata. Llegó un hombre con un traje de plástico y una cabeza gorda y dejó una huella en su vientre. Siguiendo el mandato divino, la huella intenta reproducirse. Aparecen más huellas que van y vienen, abriendo senderos lunares, que son muy silenciosos porque todavía no hay pájaros. Cuando hay un montón de huellas se hacen los mapas de la luna, con sus carreteritas y sus cráteres. Cuando todos los mapas están hechos, decimos que conocemos la luna palmo a palmo. Pero la luna no existe hace tiempo. Murió el día de la primera huella.

Federico Fuertes Guzmán (texto para la exposición Pandora de Noche. Sala UFCA. Algeciras, 2016)